Armado de estructuras y fijación en suelto
- Seleccionar un sector resguardado del viento dominando la ladera, evitando la línea natural de caída de piedras
- Limpiar el suelo de bloques de basalto angulosos y nivelar la ceniza utilizando la pala de campamento
- Desplegar una lona plástica reforzada bajo la tienda para proteger el piso de la abrasión del piroclasto
- Sustituir las estacas tradicionales por piquetas anchas de nieve o anclar los vientos a piedras volcánicas pesadas
- Ajustar la tensión de los vientos de la carpa para absorber los golpes de ráfaga sin deformar los parantes de aluminio
Requerimientos térmicos y logísticos del pernocte
| Factor logístico | Requisito recomendado en montaña | Solución técnica aplicada |
| Aislamiento del Suelo | Esterilla de espuma de alta densidad + aislante inflable | Evita la pérdida de calor por conducción hacia la ceniza |
| Suministro de Agua | Mínimo cuatro litros por persona por jornada | Filtrado y ebullición de agua de deshiello o fusión de nieve |
| Combustible de Cocina | Gas isobutano/propano de mezcla para baja temperatura | Calentadores con protector de viento integrado |
| Gestión de Residuos | Bolsas estancas de sellado hermético | Retorno total del cien por ciento de los desechos |

Dinámica hídrica y viento nocturno en altitud
El establecimiento de un campamento en las laderas de un volcán presenta condiciones radicalmente distintas a las de un valle arbolado. La porosidad extrema de los suelos de ceniza y la grava volcánica provoca que el agua de lluvia o de fusión infiltre de forma casi instantánea, haciendo imposible encontrar cursos de agua superficiales continuos. La planificación del campamento requiere cargar el suministro de agua desde cotas inferiores o situar la base cerca de neveros residuales en depresiones sombreadas del cráter.
El régimen de vientos nocturnos en el ambiente volcánico responde a la inversión térmica. Al caer la noche, el aire frío de la cumbre desciende a gran velocidad por las laderas en forma de vientos catabáticos que pueden alcanzar ráfagas de alta intensidad. Las carpas deben orientarse con su perfil más aerodinámico hacia la cumbre para minimizar la resistencia y prevenir la rotura de las varillas de duraluminio.
La congelación nocturna del suelo de ceniza modifica su consistencia, endureciendo la superficie hasta las primeras horas del sol. Esto exige realizar los ajustes de tensión en los anclajes antes de que la temperatura caiga bajo cero, asegurando la estabilidad de la estructura durante la noche.